Quién soy y por qué construyo en público ahora
Fundé tres empresas, compré una e invierto en startups desde 2016. Casi todo lo que sé lo aprendí de lo que salió mal. Esta es la historia en orden, contada como decisiones, y por qué esta vez la cuento mientras pasa.
- SpeakOn (2015) y WeHelp (2019) llegaron al #1 del App Store en México; ninguna sobrevivió como negocio.
- Desde 2016 invierto en startups, la mayoría de Y Combinator: casi la mitad cerró.
- Kimik vendió un millón de dólares en seis meses y TurboCar 2.5 millones; las dos cerraron.
- El error que se repite es arrancar rápido y hacer muchas cosas a la vez. Esta vez elijo despacio y lo cuento mientras pasa.
Soy Carlos Gotlib. Si llegaste por un video o por un post suelto, este es el contexto que te falta.
No es un currículum. Es la lista de decisiones que me trajeron aquí, lo que salió mal en cada una y lo que me llevé. Cada empresa tiene su post completo; aquí va la versión corta, en orden.
2015: SpeakOn, el #1 que no aguantó a sus usuarios
SpeakOn era una app de mensajería que traducía en tiempo real en más de 60 idiomas. Tú escribías en español y la otra persona leía en el suyo.
En junio de 2015 llegó al #1 de apps gratis del App Store en México, arriba de WhatsApp y Facebook. 200 mil usuarios en 48 horas y 350 mil registros en total.
Y murió por eso mismo. La app no aguantó la carga, y arreglarla significaba rehacerla desde cero.
La decisión que la mató fue anterior al éxito: subcontraté el desarrollo sin tener a nadie de mi lado que entendiera cómo se estaba construyendo. Cuando el tráfico llegó, no tenía forma de saber qué estaba mal ni cuánto costaba arreglarlo.
Lo que me llevé: si no entiendes cómo está hecho tu producto, no controlas tu empresa.
La historia completa: SpeakOn: la app que llegó al #1 del App Store y por qué murió. Y lo del desarrollo: Qué aprendí de subcontratar el desarrollo de mi primera app.
2016: empiezo a invertir
Con SpeakOn apliqué a Y Combinator. Me rechazaron después de la primera entrevista. De ahí salió algo que no esperaba: empecé a conectar con la comunidad de YC y a invertir en sus empresas.
Desde entonces he invertido en 32 startups, 27 de ellas de Y Combinator, con tickets de alrededor de 25 mil dólares. Hoy 17 siguen vivas, 14 cerraron y una tuvo exit: Plerk, que compró minu. Ese exit se pagó en acciones de minu, no en efectivo.
Lo que me llevé: casi la mitad no lo logra, aun con la mejor aceleradora del mundo detrás. Ver desde fuera cómo ganan y pierden otros fundadores es la mitad de mi criterio.
El detalle: 32 inversiones en startups: lo que me enseñaron las 14 que cerraron. El portafolio completo está en Inversiones.
2019: WeHelp, que después fue Donna
WeHelp era una app de seguridad personal: botón SOS que alertaba a tus contactos, y después call center y trayectos monitoreados. En enero de 2019 llegó al #1 de apps gratis del App Store. Otra vez.
Creció a 700 mil usuarios registrados. En 2022 sumamos seguridad física y call center. La mayoría de quienes la usaban eran mujeres, así que en 2023 nos enfocamos solo en ellas y se llamó Donna.
Nunca fue rentable. Todos querían la app; casi nadie quería pagar lo que costaba operarla.
Lo que me llevé: que la gente use algo no significa que vaya a pagar por él. Usuarios no son un negocio.
La historia: Donna: 700 mil usuarios y nunca ganó dinero y Por qué la gente no paga por apps de seguridad.
2019: Kimik, el producto que el mercado no quería
En noviembre de 2019 arranqué Kimik: comprar anuncios en 2,500 pantallas exteriores en minutos, como compras un anuncio en Facebook. Medíamos con geolocalización quién pasaba frente a la pantalla y si en los siguientes 7 a 30 días visitaba la tienda o descargaba la app.
Vendimos un millón de dólares en los primeros seis meses. Y cerramos en 2021.
El producto funcionaba. El problema era el mercado: pocas empresas controlan las pantallas en México y ganan más vendiendo por mes que por programático. No tenían ninguna razón para cambiar.
Lo que me llevé: un producto que funciona no sobrevive a un mercado que no lo quiere. Antes de construir, hay que ver quién controla la distribución y si le conviene que existas.
La historia: Kimik: un millón de dólares en 6 meses y aun así cerramos y Por qué la publicidad exterior programática no despega en México.
2024: TurboCar, mi primera adquisición
En julio de 2024 compré por 160 mil dólares un taller en Miami que compraba autos chocados en subastas de Copart e IAAI, los reparaba y los vendía.
El taller no tenía procesos, y aprender a operarlo me costó meses de pérdidas. Lo cambié a autos de lujo y la ganancia por auto pasó de alrededor de mil dólares a unos 15 mil. Vendimos 2.5 millones de dólares.
Aun así perdí dinero. Las aseguradoras empezaron a marcar los autos como destrucción o partes, el inventario reparable se secó y el negocio nunca recuperó lo que perdí aprendiendo. Lo cerré en marzo de 2026. Fue una de mis peores decisiones.
Lo que me llevé: una regla. No compro un negocio en Estados Unidos con menos de un millón de dólares de EBITDA al año. Por debajo de eso estás comprando un trabajo, no un negocio.
La historia: TurboCar: mi primera adquisición y por qué la cerré.
El patrón
Si junto todo, hay un error que se repite y no es técnico.
Yo era la persona que hacía las cosas muy rápido. Me llegaba una idea y la quería hacer esa misma semana. Tengo muchísimas ideas, y eso me jugó en contra: muchas cosas a la vez, la atención partida, nada con la profundidad que necesitaba.
Por eso esta vez estoy haciendo lo contrario. Llevo cuatro o cinco meses eligiendo mi segunda empresa antes de arrancar nada. Se siente antinatural, y es justo el punto.
Y hay otra cosa que aprendí: no hay nada peor que una empresa que no quiebra pero tampoco crece mucho. Prefiero una empresa que no vende a una que vende lo suficiente para tenerme enganchado pero nunca despega del todo. Cuando no vende, te obliga a cerrar y seguir adelante.
Qué estoy construyendo hoy
Dos cosas:
- Braid & Berry: sándwiches en pan jalá, en San Diego. Empieza con eventos y fiestas pequeñas, sigue con un carrito y solo después un local. Hoy van 4 recetas probadas en casa y 2 pasaron.
- La segunda empresa: la estoy eligiendo en público. Empecé con 112 ideas y quedan 7.
Las dos, con sus números, están en Las dos empresas que estoy construyendo (y cómo elijo la segunda).
Por qué en público
Todo lo de arriba lo escribí después. Ya sabía cómo terminaba cada historia, y así es fácil encontrarle sentido a todo.
Esta vez lo cuento mientras pasa: cada decisión con su fecha, cada número, cada prueba que no pasó. Sin saber todavía si va a salir bien.
Y contarlo así me obliga a lo que más me ha costado: decir qué voy a hacer y cuándo, y después enseñar si lo hice. Si me vuelvo a dispersar, va a quedar escrito.
Cómo funciona, qué comparto y qué no, está en Qué vas a ver aquí.
Aprende a construir una empresa viendo cómo construyo la mía.
Cada semana: la decisión, el número, el error y el acierto.